La grandeza de un territorio no reside en sus dimensiones, sino en la vida que concentra. Y pocos destinos en el mundo ofrecen tantos contrastes y sabores como la Costa Brava y el Pirineo de Girona. Un pequeño trozo de tierra con luz propia y una magnífica personalidad. Pirineos que caen sin complejos al mar, bosques ancestrales, canales escondidos y senderos costeros.